¿Cómo estamos educando nuestra mente? ¿Cuales son nuestros pensamientos? ¿Por qué se deforman? Los pensamientos se reproducen en nuestra mente a través de lo que escuchamos y de los que vemos. En este contexto cobra especial interés la televisión. ¿Qué vemos en la televisión? No se, estimado lector, si estará de acuerdo conmigo en que la producción televisiva es en general "basura", que posee una clara intención manipulativa: nos orientan con las modas, nos incitan al consumo excesivo, nos dicen cómo tenemos que educar a nuestros hijos, qué tenemos que comer, como tenemos que vivir y un largo etc.
Hay un factor específico que quiera reflexionar en estas líneas, se trata de la objetividad de los medios de comunicación. Según Agustín Serna, director de noticias y conductor en Radio ACIR "los medios actualmente se mueven gracias a los intereses, si la nota no vende, la hacen que venda, sin importar a quien afecten o a quien lastimen”.
Los medios de comunicación han perdido el horizonte de sus objetivos, o sea, informar. Sin embargo actualmente se han convertido en un "instrumento de venta de productos". Nos quieren vender el estilo que debemos de vestir; nos quieren vender la politica o la religión que debemos seguir. Todo es "vendible" si produce audiencia.
Fijémonos en el caso de Marta del Castillo, crimen que se ha mediatizado para que las cadenas de televisión ganen en audiencia. Es cierto que es bueno que los padres reciban apoyo y consuelo ante semejante suceso, pero ¿y cuando los medios se cansen del tema? ¿qué sucederá con esos padres? Quedarán solos y abandonados. Quien se acuerda ya de los padres de Jeremy Vargas, o de las familias de las niñas de Alcaser. Esas noticias quedaron ya en el olvido porque no "venden". Los programas e informativos nos están alimentando un falso impacto emocional, aumentando la euforia y el odio generalizado. Estamos ante la desnaturalización de la televisión.
¿Donde está la sensibilidad de la vida real?
Nos jactamos de pertenecer a la "sociedad de la información y de la comunicación", ¡pues informemos al mundo de que Cristo viene! ¡Comuniquemos la esperanza de que "enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron". (Apocalipsis 21:4)
Alimentemos nuestra mente con "informativos objetivos" que no manipulen nuestros sentimientos o pensamientos y de este modo podremos también ayudar a nuestros hijos en la dura tarea de formarlos en valores y en principios. Eduquemos nuestra mente y nuestros pensamientos porque es la única forma de vivir libre en esta sociedad que nos quiere esclavizar.
Muchos dice: ¡Quien tiene la información tiene el poder! Vean el siguiente video:
Buzón de Sugerencias: susaida@telefonica.net
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jueves, 5 de marzo de 2009
Educar los pensamientos
Publicado por
Susana Aída De Madariaga
en
10:48:00 p. m.
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Etiquetas: educación en valores, Ocio y tiempo libre
viernes, 1 de febrero de 2008
Importancia del ocio en el entorno familiar
¿Qué es el ocio? Según Joffre Dumazedier (sociólogo francés) ocio es el: "conjunto de ocupaciones a las que el individuo puede dedicarse de manera completamente voluntaria, sea para descansar, sea para divertirse, sea para desarrollar su información o su formación desinteresada, su participación social voluntaria, tras haberse liberado de sus obligaciones profesionales, familiares o sociales."
Y después de afirmar que el ocio es una ocupación o actividad, propuso un aspecto que a su parecer era el más importante de todos: la voluntariedad.
Una actividad de ocio implica la libertad del individuo en la decisión de realizarla, si no, no puede considerarse ocio en sí mismo. Como dicen los autores Jaume Trilla y Pere Soler: el ocio consiste en una forma de utilizar el tiempo libre mediante una ocupación autotélica y autónomamente elegida y realizada cuyo desarrollo resulta satisfactorio o placentero al individuo.
A continuación voy a escribir textualmente lo que estos autores exponen en relación con el ocio y la familia, porque no quisiera que con mis reflexiones pudiese obviar algún concepto importante.
Ellos mencionan muy acertádamente que la infancia y la adolescencia son el período educativo por excelencia, donde ellos descubren el mundo y lo que les rodea. Pero también es en esta época donde los niños y adolescentes disponen de mayor tiempo libre una vez han acabado los deberes escolares y las obligaciones familiares. Este tiempo aumenta durante los fines de semana y las vacaciones. Por lo tanto corresponde justamente a la familia planificar, organizar y regular este tiempo y es en este sentido que los padres tienen que asumir el encargo de enseñar a los hijos a ser responsables de su tiempo –globalmente– y, por lo tanto, también del tiempo libre. Se trata de hacer que los chicos y chicas aprendan a organizarse el propio tiempo libre y a hacer de él un rato de autodesarrollo. El tiempo acaba siendo fácilmente un bien escaso. Un buen aprendizaje de la gestión de éste tiene su punto de partida en la familia y ello puede acabar siendo útil en la tarea escolar y en los diferentes ámbitos de la vida.
También hay que tener presente la importancia de dejar tiempo para que el niño o el adolescente pueda estar tranquilo, solo y con intimidad; que tenga tiempo para elaborar la propia identidad. Que disponga de tiempo para hacer lo que le complace, sin demasiadas finalidades. Es importante que puedan tener un lugar propio, para sus cosas, y que se les respete este espacio y tiempo.
Es necesario que dentro de la familia haya un clima de cohesión y comunicación. Sin un ambiente de confianza y respeto difícilmente se podrán establecer los vínculos necesarios para alcanzar el objetivo propuesto. Se trata de un proceso gradual en el que toda la familia tiene que aprender. Será necesario encontrar los momentos de diálogo en los que todos puedan compartir las preocupaciones, las alegrías y las inquietudes, y donde el niño y el adolescente puedan sentirse valorados por lo que también hacen en el tiempo libre. (Os remito a un anterior artículo sobre las reuniones familiares publicadas también en este blog) se debe considerar la posibilidad de que los hijos descubran el placer en el ocio favoreciendo el descubrimiento, el contacto, las emociones y la reflexión en diversidad de situaciones y actividades (música, pintura, danza, teatro, etc.). Por eso es importante que la familia proporcione un marco rico en estímulos educativos e intelectuales.
No se trata tampoco de hacer lo imposible para que nuestros niños y adolescentes tengan de todo y puedan hacerlo todo. Es muy educativo poner límites y enseñar a pactar y negociar. El exceso de protección y halago no ayudará a una buena educación para el ocio. La falta de normas socialmente compartidas hoy ha hecho que muchos padres no tengan claro cuándo hay que decir basta. La sobreprotección dificulta el inicio de la emancipación personal a causa de las inseguridades traspasadas y se favorece la formación de jóvenes inmaduros. Puede ayudar, en este sentido, un entrenamiento de la voluntad, del esfuerzo, de la constancia y el compromiso. Los niños y adolescentes tienen que entender y aprender que gran parte del ocio actual vale dinero y que muchas de las actividades que se desarrollan han requerido un trabajo y un esfuerzo. Así pues, hay que darles libertad, pero también pactar límites, proporcionar seguridad, transmitir confianza y exigir responsabilidad. Esta combinación, sin garantizar nada, seguramente ayudará a la preparación para un ocio satisfactorio y responsable.
Debemos preguntarnos qué modelo de ocio se vive en cada familia. No esperemos un ocio satisfactorio por parte de los niños y adolescentes si el entorno familiar no lo tiene. Plantearse u na educación para el ocio de los niños y adolescentes por parte de la familia, implica plantearse y revisar el ocio de los padres y de la familia. Lo más fácil para aprender es tener entornos favorables y referentes claros. Son necesarias, pues, familias con comportamientos coherentes y actitudes de acuerdo con los valores que predicamos: compromiso, respeto, constancia, seguridad, etc. No es una tarea fácil, pero sí muy estimulante.
Quiero concluir con unas palabras del sabio Salomón:
"Todo tiene su
tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz. tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
Fuente: "Pedagogía del Ocio" de Jaume Trilla y Pere Soler
También hay que tener presente la importancia de dejar tiempo para que el niño o el adolescente pueda estar tranquilo, solo y con intimidad; que tenga tiempo para elaborar la propia identidad. Que disponga de tiempo para hacer lo que le complace, sin demasiadas finalidades. Es importante que puedan tener un lugar propio, para sus cosas, y que se les respete este espacio y tiempo.
Es necesario que dentro de la familia haya un clima de cohesión y comunicación. Sin un ambiente de confianza y respeto difícilmente se podrán establecer los vínculos necesarios para alcanzar el objetivo propuesto. Se trata de un proceso gradual en el que toda la familia tiene que aprender. Será necesario encontrar los momentos de diálogo en los que todos puedan compartir las preocupaciones, las alegrías y las inquietudes, y donde el niño y el adolescente puedan sentirse valorados por lo que también hacen en el tiempo libre. (Os remito a un anterior artículo sobre las reuniones familiares publicadas también en este blog) se debe considerar la posibilidad de que los hijos descubran el placer en el ocio favoreciendo el descubrimiento, el contacto, las emociones y la reflexión en diversidad de situaciones y actividades (música, pintura, danza, teatro, etc.). Por eso es importante que la familia proporcione un marco rico en estímulos educativos e intelectuales.
No se trata tampoco de hacer lo imposible para que nuestros niños y adolescentes tengan de todo y puedan hacerlo todo. Es muy educativo poner límites y enseñar a pactar y negociar. El exceso de protección y halago no ayudará a una buena educación para el ocio. La falta de normas socialmente compartidas hoy ha hecho que muchos padres no tengan claro cuándo hay que decir basta. La sobreprotección dificulta el inicio de la emancipación personal a causa de las inseguridades traspasadas y se favorece la formación de jóvenes inmaduros. Puede ayudar, en este sentido, un entrenamiento de la voluntad, del esfuerzo, de la constancia y el compromiso. Los niños y adolescentes tienen que entender y aprender que gran parte del ocio actual vale dinero y que muchas de las actividades que se desarrollan han requerido un trabajo y un esfuerzo. Así pues, hay que darles libertad, pero también pactar límites, proporcionar seguridad, transmitir confianza y exigir responsabilidad. Esta combinación, sin garantizar nada, seguramente ayudará a la preparación para un ocio satisfactorio y responsable.
Quiero concluir con unas palabras del sabio Salomón:
"Todo tiene su

¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?" Eclesiastés 3:1-9
El tiempo de ocio es muy importante para nuestra salud física, mental, social y espiritual, aprovechemos ese tiempo y eduquemos a nuestros hijos para un ocio enriquecedor.
Fuente: "Pedagogía del Ocio" de Jaume Trilla y Pere Soler
Publicado por
Susana Aída De Madariaga
en
9:51:00 a. m.
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Etiquetas: Ocio y tiempo libre
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