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jueves, 21 de febrero de 2008

El Bullying: identificación del acoso escolar (1ª Parte)

Muchos de vosotros recordaréis el caso de Jokin en el año 2004, oriundo de Hondarribia (país vasco) que con sólo 14 años se arrojó al vacío cerca de su casa. Pero este no es el único caso de un estudiante que sufre de acoso escolar por parte de sus compañeros. El incremento de la violencia escolar convierte este tema en un problema social que debemos tener en cuenta porque nos afecta a todos, porque si no somos padres, somos hermanos, tíos, primos, abuelos o amigos: todos tenemos relación con los niños y los adolescentes que nos rodean de un modo u otro. Por este motivo quisiera hacer una reflexión bajo estas líneas y averiguar juntos los motivos que están llevando a muchos estudiantes a acosar a otros.

En primer lugar definiremos lo que es bullying: "es el maltrato físico y/o psicológico deliberado y continuado que recibe un niño por parte de otro u otros, que se comportan con él cruelmente con el objetivo de someterlo y asustarlo, con vistas a obtener algún resultado favorable para los acosadores o simplemente a satisfacer la necesidad de agredir y destruir que éstos suelen presentar. El bullying implica una repetición continuada de las burlas o las agresiones y puede provocar la exclusión social de la víctima."

En segundo lugar de los tipos de bullying que pueden darse son:

- Físico: empujones, patadas, agresiones con objetos, etc. Se da con más frecuencia en primaria que en secundaria.

- Verbal: insultos y motes, menosprecios en público, resaltar defectos físicos, etc. Es el más habitual.

- Psicológico: minan la autoestima del individuo y fomentan su sensación de temor.

- Social: pretende aislar al joven del resto del grupo y compañeros.

Y por último hablaremos de sus características, que son:

- Suele incluir conductas de diversa naturaleza (burlas, amenazas, agresiones físicas, aislamiento sistemático, etc.).

- Tiende a originar problemas que se repiten y prolongan durante cierto tiempo.

- Suele estar provocado por un alumno, apoyado por un grupo, contra una víctima que se encuentra indefensa.

- Se mantiene debido a la ignorancia o pasividad de las personas que rodean a los agresores y a las víctimas sin intervenir directamente.

- La víctima desarrolla miedo y rechazo al contexto en el que sufre la violencia; pérdida de confianza en sí mismo y en los demás y disminución del rendimiento escolar.

- Disminuye la capacidad de comprensión moral y de empatía del agresor, mientras que se produce un refuerzo de un estilo violento de interacción.

- En las personas que observan la violencia sin hacer nada para evitarla, se produce falta de sensibilidad, apatía e insolidaridad.

- Se reduce la calidad de vida del entorno en el que se produce: dificultad para lograr objetivos y aumento de los problemas y tensiones.

Y la pregunta que os planteo es: ¿porqué algunos chicos/as hacen daño a sus compañeros? ¿Qué factores influyen en tal comportamiento? ¿Estamos los padres, madres y educadores fomentando la violencia en nuestros hijos? Estas preguntas las afrontaremos en la segunda parte del articulo.

Rosa Serrate, psicóloga y pedagoga nos habla en esta entrevista sobre el bullying. Os aconsejo escucharla porque como ella dice: "el bullying es un problema que nos afecta a todos".


Fuente: Universia

miércoles, 23 de enero de 2008

Resolución de conflictos entre padres e hijos: El diálogo (1ª parte)



Los conflictos con hijos adolescentes es un problema desgraciadamente muy común. Los padres se sienten solos ante el nuevo reto educativo, pero cuando hablan con sus amigos, compañeros y demás, se dan cuenta de que no son un caso aislado, sencillamente son "un granito de arena" de un inmenso desierto.

Muchos son los educadores, psicólogos, pedagogos y diversos profesionales dedicados al ámbito familiar que tratan de buscar soluciones a los conflictos o mejor todavía: prevenirlos. Y este es el enfoque que quiero proponeros hoy en este artículo.

La clave en la prevención de conflictos es EL DIÁLOGO. Pero ¿qué significa diálogo? El diálogo se produce cuando DOS personas untilizan el lenguaje verbal e interactúan entre sí en un intercambio de opiniones, se produce cuando hay un receptor y un emisor que además tienen la "habilidad" de intercambiarse dichas funciones. No hay diálogo cuando sólo es una persona la que habla y otra la que escucha sin poder dar su opinión, sus argumentos, sus ideas. Eso no es un diálogo es un MONÓLOGO. El diálogo permite el silencio, la escucha activa, no es un DISCURSO, ni tampoco un intento de "cambiar opiniones". Además permite la réplica y tiene la predisposición a recoger dicha réplica y admitir que puede ser una opinión más y tan válida como la suya.

En el ámbito del hogar, el diálogo es fundamental ya que la familia es un punto de referencia capital para el niño y el joven: en ella puede aprender a dialogar y, con esta capacidad, favorecer actitudes tan importantes como la tolerancia, la asertividad, la habilidad dialéctica, la capacidad de admitir los errores y de tolerar las frustraciones.

Rudolf Dreikurs, educador y psicólogo, ha aportado una herramienta muy eficaz para la prevención de conflictos entre padres e hijos adolescentes y para fomentar un diálogo eficaz entre ellos. Se trata de la "reunión familiar", y tiene el propósito de educar a todos a vivir en grupo, de responsabilizar a cada uno, de enseñar a constribuir, a planificar, a aprender, a liderizar. "Es también el momento en el cual se arreglan los conflictos y se proponen soluciones. Es el instrumento que permitirá que los padres no utilicen su tiempo con sus hijos siendo siempre los policías o los árbritos de los conflictos familiares. Es como si la reunión familiar liberara el tiempo que los padres invierten normalmente en la constante supervisión de la conducta de los hijos y les permite utilizar ese tiempo en cosas más placenteras".

Fuente: guía infantil

miércoles, 16 de enero de 2008

El absentismo escolar en los adolescentes

Una de las cuestiones que más preocupan a los padres con hijos en edad adolescente, es su asistencia a clase (sobre todo en secundaria). Mientras los padres trabajan, creen que sus hijos aprovechan el tiempo en la escuela y cuando llegan las notas del trimestre se dan cuenta de que algo falla... en ocasiones el profesor tiene que llamar a los padres porque el hijo/a no viene a clase. ¿Qué es lo que sucede? ¿Quién tiene la responsabilidad de solucionar esto? Como profesional voy exponer mi opinión al respecto, apoyándome en dos profesores de la Universidad Autonómica de Barcelona. Pero lo primero de todo es afirmar que la cultura organizacional está estrechamente ligada al problema del absentismo escolar. Puede decirse que la cultura organizacional es directamente proporcional al absentismo del individuo.

Maribel García Gracia ( del departamento de Sociología, 2004) comenta tres grandes conclusiones respecto del absentismo escolar que me parecen muy acertados?

- El absentismo escolar en secundaría duplica al de primaria. Una de las causas de este aumento es la autonomía del alumno que adquiere con la edad, pero también el cambio de la mentalidad docente que apuesta por la autonomía de los alumnos de secundaria, puede ocasionar un menor control de asistencia, en parte, por la inercia a ejercer ese menor control en bachillerato. También hay otro factor importante en la influencia del absentismo y esta depende de la cultura organizacional den centro educativo. Si entendemos por cultura, tal y como apunta Joaquín Gairín (del departamento de Pedagogía Aplicada, 2000), “al conjunto de normas, creencias, asunciones y prácticas, resultado de la interacción entre los miembros de una organización y de la influencia del entorno, que definen un determinado modo de hacer”, el absentismo escolar puede variar considerablemente dependiendo del centro escolar del que estemos hablando. Maribel habla de factores exógenos y endógenos para explicar esta polaridad, hablamos de desigualdades sociales, de concentración de problemáticas, de la práctica de control, detección y de prácticas pedagógicas de inhibición, de ausencia de criterios institucionales con respecto al absentismo y también de pocos controles y estrategias sobre la adscripción del alumnado y sus competencias. Por todas estas razones los padres deben de dedicar una especial atención al Instituto o Colegio dónde llevan a sus hijos y de preocuparse y ocuparse por esta cuestión, ya que la consecución de los estudios dependerá en un alto grado de su absentismo o no.

Y todo ello no es si no el reflejo del tipo de cultura organizacional que los centros con mayor índice de absentismo escolar tienen. Maribel habla de centro situados en la periferia, con pocas o bajas infraestructuras, con gran variedad de culturas y con recursos económicos bajos. Por este motivo, la cultura organizacional de cada centro es tan importante. Joaquín propone que la cultura coherente con la realidad actual es la “cultura colaborativa” en donde el profesorado reflexiona, planifica, prepara y evalúa conjuntamente todos los aspectos del currículum, donde hay una intervención activa y voluntaria de los miembros por conseguir los objetivos fijados, donde se produce la interacción colectiva a través del compromiso y del apoyo mutuo, donde hay una coordinación real en las decisiones, trabajando en equipo, intercambiando experiencias en el aula y donde el profesorado percibe las discrepancias, los conflictos y aporta soluciones y mejoras.

- La respuesta de los centros ante el absentismo escolar no es inmediata si no que ésta es dilatada en el tiempo. Y esto ocurre según el estudio de Maribel, en 3 de cada 4 centros escolares. La causa es como muy bien ella comenta, la cultura de la intervención, que es parte de la cultura organizacional de la que mencionábamos anteriormente. Puede que este modo de actuar venga de una cultura fragmentada, en donde el profesorado no afronta los conflictos y prefiere “sobrevivir”; o de una cultura de coordinación en donde el profesorado percibe los conflictos pero no interviene y espera que el tiempo los solucione o los deriva a terceros. Se necesitan centros que vean y clarifiquen los conflictos y que sepan desarrollar control con respuestas integradoras y con fórmulas pedagógicas que atiendan la diversidad cultural. Y esto sólo puede darse en una cultura organizacional colaborativa.

- Por último Maribel menciona la problemática de encontrar centros con “culturas de trabajo” puras, con lo cual dificulta la clasificación de los centros y dibujarlos en un eje de modelo para trabajar con ellos. Y esto lo corrobora Joaquín cuando menciona que la cultura colaborativa no es tarea fácil (debido al individualismo y la existencia de departamentos con alta autonomía que coartan los intereses colectivos) y tampoco es la panacea encontrada, pero es la mejor que se tiene y debe procurarse su fortalecimiento.

Entonces ¿quién tiene la culpa del absentismo de nuestros hijos? ¿La escuela? Pues en realidad muchos fracasos escolares producidos por el absentismo sí son producidos por el centro educativo, pero también son producidos por padres poco cuidadosos, absorbidos muchas veces por su trabajo. Cómo profesional he planteado las causas a nivel organizacional, pero como madre me pregunto cuales pueden las causas que lleven a nuestros hijos a faltar a clase ocasionalmente o de forma continuada. No hace falta mencionar que los hijos son nuestro más precioso tesoro, dado por Dios, y que debemos preocuparnos ocuparnos de nuestros hijos porque su éxito en gran parte depende de nosotros.

lunes, 14 de enero de 2008

Hijos adolescentes: una mirada a su mundo.

Uno de los problemas más importantes a los que se enfrentan los educadores y sobre todo los padres, es la adolescencia. Las familias que tienen hijos en esta etapa de la vida, sufren ante el comportamiento que presentan y muchas veces no saben cómo actuar.

Un artículo de Jaume Funes (2.005) recoge las "miradas" con la que los padres observan a sus hijos obteniendo así uno u otro resultado y nos da la clave para entenderlos. Según el autor hay dos factores que tienden a frenar cualquier conocimiento sobre los adolescentes, una es la mirada de los educadores que insisten en "negar la posibilidad de que el adolescente tenga formas de mirar el mundo dignas de ser consideradas" y la segunda es la mirada angustiada de los padres que no comprenden lo que intentan ser sus hijos ni cómo acaban actuando. Cómo considero que es muy interesante y de gran ayuda para los padres con hijos adolescentes, paso a reproducir algunas partes del artículo:

"El grupo familiar, con sus características derivadas de la condición social (económica, cultural, etc.), aprota unas personas adultas que tienen desigualdades y distintas posibilidades de entender lo que está pasando con sus hijos e hijas, de facilitarles diversas hipótesis para que entiendan la etapa que están viviendo. Las relaciones dentro del grupo familiar condicionan todavía más el repertorio de conductas de conflicto y sus posibilidades de resultar problemas adolescentes.

Parte de su seguridad e inseguridad, de la gestión de los riesgos y las crisis dependen de los climas familiares. Parte de las confianzas en sí mismos depende de las dosis de confianza construidas con las personas adultas del grupo familiar.

Diferentes formas que tienen los padres de ver a los adolecentes:

1- Predomina un moderado desconocimiento de lo que son y hacen los adolescentes. Los sentimientos de incomprensión, aun siendo un lugar común y clásico cuando se habla de adolescencia, tienen también una base real derivada de unas miradas adultas que observan poco, que ven poco, que se enteran de poco. Con frecuencia no son miradas despreocupadas sino miradas a las que se les escapan aspectos importantes porque están demasiado focalizadas en determinados aspectos.

2- Existe un grupo en el que la mirada es desconcertada no tanto por el desconocimiento cuanto por la ausencia de perspectiva, por no saber como mirarlos.

3- La mirada desde el conflicto (al que aportan materiales las dos partes) puede convertirse en dominante si no existe habilidad, capacidad o voluntad de situarla en su lugar. La discusión permanente, sistemática e intensa afecta la mayoría de las relaciones familiares y si no se le puede encontrar una explicación razonable acaba siendo considerada una forma de ser del adolescente negativa e inaceptable (un grupo significativo de padres y madres dicen que el principal defecto del adolescente tiene que ver con su carácter, con su forma de ser).

4- La mirada angustiada, dónde los chicos y chicas son vistos no como lo que son y hacen, sino como el desastre que pueden acabar siendo. La mayoría de las veces esta visión se autolimita, pero en muchas otras puede llegar a pre-condicionar lo que el adolescente acaba haciendo, cumpliendo la profecía o angustiándose y rompiendo un proceso de maduración autónoma.

5- La mirada irritada, al tener delante a un personaje autosuficiente, que cree saberlo todo. Las miradas adultas sobre el mundo adolescente obligan a reubicarse a los adultos, cambiar la posición del saber, cambiar la perspectiva.

Pero falta destacar una última perspectiva, que consiste en recordar que no se trata de saber cómo son ni de sistematizar lo que dicen, piensan o hacen. Aquello que realmente importa es recoger, tanto como sea posible, sus argumentos, sus formas de ver, sentir e interpretar lo que están viviendo. detectar cómo interpretan, cómo dan significado a lo que según nosotros describe su situación. Por esto hablamos de argumentos adolescentes, porque para saber lo que son necesitamos incorporar sus miradas. detectar cómo interpretan, cómo dan significado a lo que según nosotros describe su situación. Por esto hablamos de argumentos adolescentes,
porque para saber lo que son necesitamos incorporar sus miradas. Necesitamos descubrir, de forma dinámica, cuáles son los argumentos vitales que están detrás de sus comportamientos. Para hacerlo cabe destacar que hacer investigación en el mundo adolescente es siempre encontrar una forma de escucharlos. Las investigaciones sobre adolescencia han de partir siempre del ensayo de formas activas de escucha y de sistemas de observación dinámicos que permitan actualizar el conocimiento y el discurso sobre su realidad."

Que cada uno reflexione cómo está tratando a sus hijos, y para aquellos padres que todavía no tienen a sus hijos en esta edad, quiero mencionar un consejo muy sabio que se encuentra en Proverbios 22:6

"Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará."