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domingo, 17 de enero de 2010

Carta de un hijo a todos los padres del mundo

Queridos papás:

No me deis todo lo que os pido, a veces sólo pido para ver hasta cuánto podré tomar.
No me gritéis, os respeto menos cuando me gritáis y me enseñáis a gritar a mí también, y yo no quisiera gritar.
No me deis siempre órdenes y más órdenes, si a veces me pidierais las cosas yo lo haría más rápido y con más gusto.
Cumplid vuestras promesas, buenas o malas. Si me promeréis un premio, quiero recibirlo y también si es una correción.
No me comparéis con nadie (especialmente con mi hermano); si me presentáis como mejor que los demás alguien va a sufrir, y si peor, seré yo quien sufra.
No cambiéis de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer,decidíos y mantened esa decisión.
Dejadme valerme por mí mismo. Si hacéis todo por mí nunca podré aprender.
Corregidme con ternura.
No digáis mentiras delante de mí, ni me pidáis que las diga por vosotros, aunque sea para sacaros de un apuro. Está mal. Me hace sentir mal y pierdo la fe en lo que vosotros decís.
Cuando hago algo malo no me exijáis que os diga el "porqué lo hice", a veces ni yo mismo lo sé.
Si alguna vez os equivocáis en algo, admitirlo, así se fortalece la opinión que tengo de vosotros y me enseñáis a admitir mis propias equivocaciones.
Tratadme con la misma amabilidad y coordialidad con que veo que tratáis a vuestros amigos, pues por ser familia no significa que no podamos ser también amigos.
No me pidáis que haga una cosa que vosotros no hacéis; yo aprenderé a hacer todo lo que vosotros hacéis aunque no me lo digáis, pero difícilmente haré lo que decís y no hacéis.
Cuando os cuente un problema mío, aunque os parezca muy pequeño, no me digáis "no tenemos tiempo ahora para esas bobadas"; tratad de comprenderme, necesito que me ayudéis, necesito de vosotros.
Para mí es muy necesario que me queráis me lo digáis, casi lo que más me gusta es escucharos decir: "te queremos".
Abrazadme, necesito sentiros muy cerca de mí. Que vosotros no os olvidéis que yo soy, ni más ni menos que vuestro hijo.

Anónimo.

No olvidemos que nuestros hijos nos necesitan... no los descuidemos porque llegará un día que será demasiado tarde para volver atrás y entonces nos daremos cuenta que desgraciadamente nuestros hijos son... "como nosotros".

viernes, 15 de agosto de 2008

¿Es tu hijo un delincuente? Cómo evitar que lo sea

Esta semana ha salido en los periódicos y en los informativos de televisión la noticia de un joven de 22 años que presuntamente ha matado a un hombre de 42 años porque creía que éste le había rallado el coche. El joven está en libertad con cargos y la familia de la victima indignada con la justicia. Una muerte injusta, inútil, sin sentido. Posiblemente nunca sabremos si realmente se cayó por las escaleras o el joven lo empujó por ellas, pero lo que si sabemos es que lo dejó inconsciente en el suelo medio muerto y se fue.

¿Cómo puede un joven llegar a este punto? ¿Qué es lo que hace que un chico o una chica sea un delincuente? Emilio Calatayud, excelente juez de menores en Andalucía, y muy conocido por dictar sentencias que realmente insertan en la sociedad al joven, nos da el "Decálogo para formar a un delincuente" en su libro "Reflexiones de un jues de menores"

Este decálogo nos hace reflexionar en la educación que desde la niñez estamos dando a nuestros hijos y cómo sin darnos cuenta somos los padres los que formamos a nuestros hijos en delincuentes. Es muy duro aceptar este hecho, pero el carácter que se forma hasta los 6 años de edad viene en gran medida dictaminado por la educación que damos a nuestros hijos.

1º. COMIENCE DESDE LA INFANCIA DANDO A SU HIJOS TODO LO QUE LE PIDA- Así creerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

2º. NO SE PREOCUPE POR SU EDUCACIÓN ÉTICA O ESPIRITUAL Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

3º. CUANDO DIGA PALABROTAS, RÍASELAS. Esto le animará a hacer cosas graciosas.

4º. NO LE REGAÑE NUNCA NI LE DIGA QUE ESTÁ MAL ALGO DE LO QUE HACE. Podría creale complejos de culpabilidad.

5º. RECOJA TODO LO QUE ÉL HA TIRADO; LIBROS, ZAPATOS, ROPA, JUGUETES... Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad en los demás.

6º. DÉJELE LEER TODO LO QUE CAIGA EN SUS MANOS. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.

7º. RIÑA A MENUDO CON SU CÓNYUGE EN PRESENCIA DEL NIÑO, así a él no le dolerá demasiado el día en la familia, quizás por su propia conducta, quede destrozada para siempre.

8º DELE TODO EL DINERI QUE QUIERA GASTAR, no vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.

9º. SATISFAGA TODOS SU DESEOS, APETITOS, COMODIDADES Y PLACERES. El sacrificio y la austeridad podría producirle frustraciones.

10º. PÓNGASE DE SU PARTE EN CUALQUIER CONFLICTO QUE TENGA CON SUS PROFESORES, VECINOS, ETC. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarle.

Apreciado lector, padre y madre, como habéis notado este "decálogo" es una ironía pero que una vez más nos invita a reflexionar en la educación que reciben nuestros hijos. Quisiera terminar este artículo con dos versículos bíblicos muy conocidos, que nos hablan claramente sobre nuestros deberes como padres y sobre los deberes de nuestros hijos:

"Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él" (Proverbios 22:7)

"Hijos obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo" (Efesios 6:1)

Os invito a escuchar esta magistral exposición de Emilio Calatayud sobre los derechos y deberes de los padres y de los hijos.


jueves, 17 de julio de 2008

Como ayudar a mi hijo a superar un traslado de domicilio

Cualquier familia que tiene niños en edad escolar y sufre un cambio en su domicilio de una ciudad a otra por las causas que sean, tiene que enfrentarse a la dura tarea de la adaptación de sus hijos.

La nuestra es una de esas familias que por motivos laborales tiene que cambiar de domicilio cada cierto tiempo y es por ello que he estado investigando a cerca de como ayudar a mis hijos en la tarea de adaptarse al nuevo colegio y cómo ayudarles para que se hagan con nuevos amigos. Todos sabemos que cuando pierdes a los amigos se produce un trastorno emocional y un sentimiento doloroso, pero además este hecho afecta más a las niñas, que por lo general son propensas a conseguir menos amigos.

Por lo general un niño o niña con aptitudes sociales positivas tiene las herramientas necesarias para adaptarse al nuevo colegio y conseguir nuevos amigos, pero cuando los cambios de residencia son habituales los niños se vuelven más vulnerables después de cada traslado.

¿Qué solución que podemos ofrecer a nuestros hijos para ayudarles? Fred Frankel señala tres etapas por las que un niño pasa cuando sufre una mudanza:
1. Separación de los viejos amigos
2. Luto por la pérdida de los viejos amigos
3. Creación de nuevas amistades

Hay que respetar estas etapas para conseguir que nuestros hijos se adapten con rapidez, para ello procederemos de la siguiente manera:

1. Que sus hijos informen a sus amigos del cambio de domicilio con 2 meses de anterioridad.
Si se comunica al hijo el cambio con mucha anterioridad se produce en ellos un proceso de separación demasiado temprano. Dos meses es un tiempo prudente y adecuado para que sus hijos acepten el cambio y puedan despedirse de sus amigos. Los padres deben hablar con los padres de los amigos de sus hijos para que antes de la partida tenga momentos de juego y de esta manera los niños reciben el mensaje de que la amistad entre ellos ha valido la pena.

2. La despedida.
Cualquier ceremonia representa un acontecimiento muy importante en nuestra vida, hasta tal punto que nos condiciona. Por ello la despedida de los amigos es una parte crucial. La partida será más fácil si se pueden compartir los recuerdos, porque éstos están cargados de significado emocional. Haga una fiesta con los amigos de sus hijos más cercanos, o ayude a sus hijos a que regalen algo muy especial al amigo que más quiere.

3. Hable con sus hijos del nuevo lugar.
El cambio es un momento de pérdida, pero también lo es de oportunidad. Debe enfocar el cambio de manera positiva, aun cuando usted no lo sienta así. Escuche atentamente las preocupaciones de su hijo e intente contestarle siempre de manera positiva. Hable con sus hijos de la nueva casa, (si puede participar en su elección mejor), del nuevo colegio, de las bondades de la nueva ciudad y su entorno, de las nuevas experiencias que puedan vivir juntos y que el traslado es una gran oportunidad de conocer nuevos amigos.

4. Procure que la habitación del pequeño no sufra cambios o que esté acondicionada a gusto del niño, si éste tiene capacidad para elegir. De esta manera se ilusionará con la nueva casa y le permitirá adaptarse al entorno con mayor facilidad.

5. Utilice los recursos necesarios para que su hijo conozca a nuevos amigos.
Si tiene vecinos de la misma edad, puede presentarse a la familia y solicitar que el niño o la niña juegue con su hijo. En la escuela procure participar de todas las festividades para conocer a los padres de los otros niños e invitarlos a su casa o quedar en un parque para que los niños jueguen. Cuanto más rápido consigan nuevos amigos, más corta será la etapa de "luto", ya que no superaran la pérdida hasta que conozcan a otros niños.

6. Ore con sus hijos y por ellos.
La oración es el instrumento más maravilloso para comunicarnos con nuestro Dios y el único medio para confiarle nuestras preocupaciones. Oremos por la salud física y metal de nuestros hijos y por la nuestra, para que nos ayude a adaptarnos con facilidad y que nuestros hijos consigan nuevas amistades. Pero sobre todo, oremos con ellos, con nuestros hijos, para que aprendan a confiar sus preocupaciones en el Único que puede comprenderles y ayudarles. Oremos con nuestros hijos, oremos en familia y dejemos las preocupaciones a los pies nuestro Salvador.

" Jehová está conmigo entre los que me ayudan... Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre" (Salmos 118:7,8)

Este artículo está especialmente dedicado a mis hijos y a todas las familias de pastores que sufren cambios de domicilio periódicamente en beneficio de sus iglesias.



Recurso: "Cómo ayudar a los niños a encontrar buenos amigos" de Fred Frankel