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jueves, 3 de diciembre de 2009

Los beneficios de una SONRISA

Si algo es cierto y está comprobado científicamente, es que la risa alarga la vida. Y podemos leer la siguiente noticia en "la voz digital":

"Está probado científicamente y está en nuestra manos practicarlo si estamos interesados en el bienestar que puede aportaros en el cotidiano vivir. La noticia viene de la Universidad de Loma Linda en Estados Unidos que, según recientes estadísticas, el 70% de las enfermedades que se contraen en este siglo son debidas al estrés. La aceleración del ritmo cardíaco, el cansancio y la falta de interés por el trabajo son causa directa de la vida acelerada que llevamos en esta época que nos tocó vivir. A estás afirmaciones se une una doctora generalista de Bombay (en India), que trabaja desde 1995 sobre el tema de la risa. La risa -afirma-, «constituye un excelente masaje para los órganos digestivos y atenúa igualmente la tensión arterial y acelera la circulación sanguínea». Es también, nos asegura, «un buen ejercicio para los músculos faciales y los pulmones».

La risa para la salud y el espíritu es como el jogging para el cuerpo, nos relaja y nos da empuje y ganas de vivir. Esta doctora explica que «ya existen más de quinientos Clubes de la risa a través del mundo entero para todas las edades y condiciones sociales."

Pero además, la risa, o mejor dicho la SONRISA puede cambiar la vida de todo el que la practica y por ende, del que la recibe. ¡Qué diferente sería si en nuestro rostro cada día repartiéramos sonrisas! Mejoraría nuestro ánimo, nuestra salud y repartiríamos vida al resto del mundo.

¡Cuantas veces contestamos con aspereza y con malas formas al que nos ofende o tan siquiera al que no nos hace caso, o no dice o hace lo que le pedimos! ¿Qué ocurriría si en vez de reaccionar así, lo hiciéramos como Jesús? O sea, contestásemos siempre con una palabra amable, una sonrisa o con un elogio.... tuviésemos el acierto de fijarnos en las cosas positivas de las personas.

Os reto a probar esta manera de afrontar los problemas! Cada día trabajo con alumnos llenos de complejos, con la autoestima por el suelo, incapaces de ver lo bueno que hay en ellos y en los demás, resolviendo conflictos que tienen una fácil solución tan sólo si nos atreviésemos a sonreir cada día por todo lo que tenemos, si nos atreviésemos a elogiar a nuestro prójimos aun cuando no sintamos ganas de hacerlo...

Sabéis, que para mí la reflexión es un arma poderosa para cambiar nuestra vida y tomar sabias decisiones, por eso os dejo con esta historia, inspiradora de este post.







miércoles, 2 de diciembre de 2009

Una carrera, una meta, un servicio

¡Cuantas veces durante el día nos quejamos de las cosas que nos ocurren! El coche no funciona, el atasco, la cola del supermercado, el dependiente antipático, mi compañero de trabajo que me incordia justo hoy que estoy de mal humor, mis hijos que no dejan de darme problemas y un largo etc...

Este último mes han ocurrido ciertos acontecimientos a mi alrededor que me han hecho reflexionar y redactar este post hoy. Estamos tan preocupados en nosotros mismos, en nuestra profesión o nuestra casa o nuestros amigos o aquella carrera que todavía no he terminado, que no podemos detenernos a pensar. Es como si estuviéramos en una carrera de obstáculos, y que con cada obstáculo que rodeamos cobramos más velocidad.

¿Qué carrera estamos llevando? ¿A dónde nos dirigimos? ¿Dónde está el final? ¿Para que son los obstáculos, quizá para fastidiarnos y tropezar?
Lo triste es que la carrera no tiene final, pero la velocidad es cada vez mayor hasta que adquiere un ritmo vertiginoso y de repente....¡zas! lo perdemos todo. El esposo o esposa, el amigo o amiga, los hijos, el trabajo... la salud...TODO.

¿Dónde estamos? ¿Qué hemos hecho con el tiempo que nos ha sido dado? ¿Sólo CORRER?
"Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su tiempo" (Eclesiastés 3:1) ¿Entonces, porqué corremos tanto?

¡DETENTE! Piensa, medita, reflexiona en porqué estás aquí, que quiere Dios para tú vida, a dónde te diriges, qué quieres conseguir, cual es tu meta, ¿es Dios quien dirige esta meta?
"Yo soy el Señor Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir" (Isaías 48:7) Y es que a veces, nos negamos a aceptar lo que nos ocurre, los obstáculos del camino porque pensamos que entorpecen y retrasan nuestra "carrera" y resulta que es todo lo contrario, "porque yo el Señor soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha y te dice: No temas, yo te ayudo" (Isaías 41:13)

¿Es tu vida un servicio a los demás o estás pensando sólo en tí mismo? y es que cuando pensamos sólo en nosotros, nada nos sale bien; sin embargo cuando damos, y sólo pensamos en dar lo que tenemos (dones, talentos, dinero, tiempo, amor etc) es entonces cuando le encontramos sentido a nuestra vida.

Piensa, detente, reflexiona ¿a quién puedo ofrecer yo hoy mi servicio? A mi familia, a mis alumnos, a mi esposo, a mis hijos... es entonces cuando sentirás que no corres en vano y que la carrera es más liviana. Y si durante nuestra carrera, encontramos un obstáculo que no podemos superar, "Dios suplirá todo lo que os falte conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús" (filipenses 4:19)

Nuestra meta es vivir eternamente al lado de nuestro Creador... ¿Vas a detenerte por un momento del ritmo de tu vida? Sólo unos minutos para pensar a quién puedo servir hoy en vez de pensar ¡qué obstáculo tendré hoy!

Os dejo con un video muy significativo para esta reflexión.


Post dedicado a Ruth

sábado, 13 de diciembre de 2008

Los pensamientos de dentro nos deforman por fuera II

Como prometí, voy a continuar con este tema ya que muchos de vosotros me lo habéis solicitado por mail.

En esta ocasion, vamos a hablar de pensamiento deformado "polarizado". Este pensamiento tiende a percibir cualquier cosa de forma extremista, sin términos medios. Las personas, los sucesos, los pensamientos son buenos o malos, maravillosos o terribles, blancos o negros; no hay matices o es todo o no es nada.

Consecuentemente las emociones que sufren las personas con este tipo de pensamientos, tienen extremos opuestos: o están eufóricos o están deprimidos. Pero lo peor llega cuando nos juzgamos a nosotros mismos con este tipo de pensamientos, de tal modo que se pueden sentirse perfectos y maravillosos o completamente imperfectos y un verdadero desastre. no hay lugar para ellos para las equivocaciones.

Por ejemplo, si le pido un favor a mi amigo y me lo hace: ¡es maravilloso!, si no me lo hace: ¡es el peor amigo del mundo!. Si me levanto un dia sin ganas de trabajar significa que este trabajo no es para mí, porque si lo fuera siempre estaría contento y con ganas de trabajar.

¿Cómo nos cuestionaremos estos pensamientos que CASI no podemos controlar? Si eres una de las personas que te identificas con este pensamiento tienes que esforarte en matizar las cosas, pensar en porcentajes, introducir elementos que te proporcionen flexibilidad y comprensión en nuestros juicios. Recuerda que las cosas no son blancas o negras, siempre hay matices. Si tu amigo no te ha hecho el favor que le pedías, no te quedes con tu pensamiento polarizado, pídele que te explique el motivo por el que no te lo hace, puede que de este modo veas que realmente no puede. Si te levantas sin ganas de trabajar, "depre", pregúntate qué es lo que te causa esa emoción, puede que sea una cosa tan simple como que ese día no ha salido el sol y está lloviendo, nublado o incluso porque ayer trabajaste demasiado.

Recuerda que si piensas que sólo tienes dos opciones, corrígete a tí mismo pensando de nuevo que también hay opciones intermedias capaces de responder a las necesidades o cuestiones que tenemos.

Otro pensamiento deformado es la "sobregeneralización". Este pensamiento consiste en que de un simple incidente llegamos a una concluión general. De estemodo, de una experiencia desagradable puede hacernos pensar que, siempre que se repita una situación similar, se repetirá la experiencia desagradable.

Por ejemplo, mi novia/o me deja y me digo: "nadie me quiere, incluso mis padres me abandonaron". O si en una entrevista de trabajo me dicen que no doy el perfil, me digo a mí mismo/a que nunca voy a encontrar un trabajo decente. O si he tenido un incidente desagradable con una persona inmigrante, pienso que todos los inmigrantes son iguales.

En este tipo de pensamiento se suelen utiliar términos que indican afirmaciones absolutas: todo, nada, siempre, nunca, nadie, todos. Por cierto, términos muy utilizados en las discuriones personales entre las parejas.

Una vez que reconozcamos este tipo de pensamientos, tenemos que reflexionar y creer que no se puede generalizar, ya que cada persona y cada situación es diferente. No debemos realizar predicciones absolutas sobre el futuro porque la realidad es compleja e influyen en ella muchos elementos.

Si te viene a la mente que "todos los inmigrantes son mentirosos" (porque mi vecino que es inmigrante me ha mentido), vuelve a pensar y dile a tu mente que no puedes realizar tal afirmación; en primer lugar porque seguramente es una sospecha tuya y en segundo lugar porque sabes perfectamente que cada ser humano es diferente, porque un inmigrante te haya mentido no quiere decir que el resto sean igual.

Con estos dos pensamientos deformados y sus ejemplos he querido ofreceros un ejemplo de lo que podría ser una solución para rebatirlos en tu propia mente. Repasamos ¿cómo hacerlo?

1º Detectalos
2º Cuestionate su objetividad (como en los ejemplos que hemos puesto)
3º Sustitúyelos por otros más positivos y racionales.

Fuente: "Intervención educativa en los problemas de conducta" de Patricia Ferrá Coll.

martes, 18 de noviembre de 2008

Los pensamientos de dentro nos deforman por fuera (I)

Con gran acierto, la Bilbia nos habla en innumerables ocasiones sobre los pensamientos. Salmos 94:11 dice: "Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad".
Y es que nuestros pensamientos automáticos están "contaminados" con nuestros miedos, nuestras creencias, nuestra moral, nuestra cultura, nuestra vivencia pasada, nuestros pre-juicios...
De tal modo que nuestros pensamientos, podríamos decir, están deformados.

Pongamos un ejemplo:
Un niño de 12 años contesta mal a su madre mientras ésta le ignora deliberadamente. Tres personas que observan la escena experimentan sentimientos diferentes ante la situación: una madre de familia se "deprime", otro niño de la misma edad se alegra y un profesor que también está en el banco, se alarma ante semejante atrevimiento. La madre de familia pensó: ¡qué desagradecidos son los hijos, tanto luchar por ellos para acabar así!; el otro niño pensó: ¡Qué valiente, defender sus opiniones aunque sea contestando a su madre!; y el profesor pensó: ¿Cómo puede una madre permitir semejante falta de respeto? ¡Y luego en la escuela nos piden que les eduquemos nosotros...!

Cada uno de nosotros produce una serie de pensamientos automáticos, como un diálogo interno, neutral, que en ocasiones puede ser positivo, pero que a veces se torna negativo y puede evocar sentimientos de ira, odio, rencor, frustración, tristeza, ansiedad etc.

La intención de este artículo es que cada uno de nosotros pueda reconocer estos pensamientos, su condición (si son positivos o negativos) y transformarlos en pensamientos positivos.

1. Uno de los pensamientos más frecuente y más importantes, que llamaremos "de visión de tunel", son aquellos que filtran algunos elementos de la situación, que son normalmente negativos, con exclusión de los positivos. Cuando esto ocurre, lo que percibimos lo "magnificamos" y lo sacamos fuera del contexto.

EMEMPLO: La amistad de muchos años ya no importa, sólo importa que me ha fallado cuando lo necesitaba, que no estaba conmigo, aunque yo se consciente mente que físicamente era imposible.

Cada persona tiene una visión diferente: unos son hipersensibles a las pérdidas sin fijarse en las ganancias, otros a los peligros, otros a las injusticias etc. ¿A cuál eres tú?

Muchas veces vivimos con pensamientos encerrados en el pasado o con expectativas ansiada de futuro, sin vivir el momento ni percibir la hermosura de cada día.

Estas personas suelen utilizar adjetivos llenos de negatividad como horroroso, terrible, desagradable, tremendo, patético etc.

Dentro de este tipo de pensamiento se sitúa uno muy frecuente y con consecuencias muy negativas para nuestro futuro inmediato, es el llamado "error del adivino" que consiste en hacer continuamente predicciones negativas sobre nuestra propia vida, creyéndolas. Por ejemplo: "suspenderé el exámen", "no podré concluir los estudios"...

¿Qué debemos hacer si tenemos estos pensamientos?
Primero: detectarlos, ser conscientes
Segundo: Cuestionar su objetividad
Tercero: Sustituirlos por pensamientos positivos y racionales.

En el próximo artículo daremos otros tipos de pensamiento deformado y cómo identificarlos, y con la ayuda de Dios conocer cuales son nuestros pensamientos, así como dice el salmista en Salmos 139:23 "Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos"