miércoles, 13 de febrero de 2008

La influencia de los padres en los hijos

Muchos estudios se ha realizado sobre la influencia que ejercen los padres sobre los hijos. Ellos son imitadores incondicionales durante toda su infancia y cuando alcanzan la adultez los patrones de conducta enseñados serán determinantes sobre la conducta de nuestros hijos. Durante la infancia, todo lo que perciben en el hogar, quedará profundamente marcado en sus vidas y su influencia durará toda la vida. Por este motivo, como padres, debemos de ser muy cuidadosos con nuestros actos, con nuestra conducta, con las muestras de afecto y cariño, con la disciplina y es nuestro deber proporcionarles un clima de comprensión, de afectividad, de respeto, de tolerancia, de humanidad donde cada miembro de la familia pueda expresarse sin miedo y donde el niño pueda sentir que su hogar es un refugio.

Por ello nuestros hábitos requieren una especial importancia, hábitos como el pasar las horas frente al televisor, el frecuentar bares, el beber, fumar o consumir cualquier otra droga, de gritar, maltratar...; y fomentar hábitos de lectura, de vida sana, de ejercicio, de temperancia, y cualquier hábito que eleve la condición humana.

Buscando en la web, encontré un artículo muy interesante sobre la influencia del tabaco en los hijos. Quiero reproducirlo y mientras lo leéis, recordar que el tabaco puede ser sustituído por cualquier otra cosa que nos afecte como padres y que tengamos que abandonar por el bien de nuestros hijos.

"El papel que desempeña la familia en la prevención de conductas adictivas en los jóvenes es incuestionable. Durante la infancia y la adolescencia se desarrolla gran parte de la identidad personal y en muchos casos los chicos y chicas tratan de imitar las costumbres e incluso la apariencia de sus padres en un intento por parecer adultos. En este sentido, un estudio publicado en la revista científica ‘Addiction’ demuestra la importancia de que los padres dejen de fumar antes de que sus hijos lleguen a los diez años con el fin de que no caigan en este hábito perjudicial.

Los trabajos realizados al respecto prueban que la ventana de vulnerabilidad al tabaco se abre en torno a los 8 años y se cierra sobre los 20. En esta fase, el niño se ve influido por una combinación de factores, entre los que se incluye la predisposición genética y la presión de familiares y compañeros, que pueden determinar su iniciación en el consumo de tabaco. Igualmente, el tabaquismo puede ser el resultado del deseo de imitar el comportamiento de los adultos.

Según explica Jonathan Bricker, del Centro Fred Hutchinson de Investigación en Cáncer, con sede en Seattle (Estados Unidos), “las estadísticas muestran que si el joven llega a los 18 años sin fumar sus posibilidades de seguir siendo no-fumador durante la edad adultas son del 90 por ciento”. Este dato permite resaltar la importancia de las acciones preventivas durante la infancia, si bien en opinión del científico, estos programas también deber incluir a los padres.

Un estudio llevado a cabo por Bricker a partir de datos de más de 3.000 niños en el estado de Washigton demuestra el efecto preventivo que puede tener el hecho de que los padres dejen de fumar. La investigación constataba en primer lugar que los niños menos propensos a empezar a fumar eran los hijos de padres no fumadores. No obstante, el hallazgo más destacable era que el abandono del tabaco por parte de los padres conseguía un efecto protector sobre el posible desarrollo de la adicción por parte del hijo.

“Si uno de los padres deja de fumar antes de que su hijo llegue a los diez años, el riesgo de que éste sea fumador a los 18 se reduce en un 25 por ciento”, apunta Bricker. “Este efecto es aún mayor si los dos padres abandonan el tabaco: las posibilidades de que su hijo fume se reducen hasta en un 40 por ciento. Hemos de concienciar a los padres acerca de la importancia de que abandonen su adicción para mejorar la salud futura de sus hijos”."



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Y
después de ver este vídeo tan ilustrativo os invito a reflexionar como padres y madres sobre los hábitos y sobre las conductas que tenemos, con la intención de que cambien, por el futuro bienestar de nuestros hijos.

Fuente: dmedicina